DOMINGO XII DEL TIEMPO ORDINARIO.NACIMIENTO DE SAN JUAN BAUTISTA

SALMO 138, 1.3.13-15

“Te doy gracias porque me has escogido portentosamente”

Señor, tú me sondeas y me conoces.

2 Me conoces cuando me siento o me levanto,

de lejos penetras mis pensamientos;

3 distingues mi camino y mi descanso,

todas mis sendas te son familiares.

 

13 Tú has creado mis entrañas,

me has tejido en el seno materno.

 14 Te doy gracias porque me has plasmado portentosamente,

porque son admirables tus obras.

 

Mi alma lo reconoce agradecida,

 15 no desconocías mis huesos.

Cuando, en lo oculto, me iba formando,

y entretejiendo en lo profundo de la tierra,

 

 

El salmista se ve como una obra maravillosa de Dios, “me has plasmado portentosamente” y dice de Dios “me sondeas”, “me conoces”, “penetras mis pensamientos”, “distingues mi camino y mi descanso”, porque “has creado mis entrañas, me has tejido”.

 

Tiene la certeza que Dios conoce todo, los deseos y las intenciones más recónditas y su presencia trasciende todo pensamiento y todo cálculo. “Me conoces cuando me siento o me levanto, de lejos penetras mis pensamientos; distingues mi camino y mi descanso”. Ha modelado a sus criaturas, nada hay que temer. El salmista se siente protegido y brota de su vida la acción de gracias “Te doy gracias”

 

Conocer en el sentido bíblico es afirmar que Dios se dona amorosamente, es una especie de comunión entre el que conoce y el conocido y este salmo lo dice con expresiones que alcanzan todo el ser humano. “No desconocías mis huesos, cuando, en lo oculto, me iba formando”

 

Nos presenta un Dios conocedor, (en el sentido bíblico), conoce nuestro ser y obrar, está en lo más recóndito de nuestro ser y ahí es donde nos invita a encontrarlo, en nuestro más profundo interior. ”Sólo en lo hondo del ser, podemos conectar con Dios verdadero. La realidad de Dios no se puede conocer, pero por paradójico que parezca podemos vivirla” (Fray Marcos, DIVINA HUMANIDAD pág 90)

 

Al rezar con este salmo, tratemos de hacer silencio y escuchar a Dios en nuestro interior, y Él que distingue nuestro camino y nuestro descanso nos ayude a descubrir la hoja de ruta para caminar “diciendo la verdad y haciendo el bien”.

 

 

 

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