DOMINGO XV DEL TIEMPO ORDINARIO (día 15 de julio)

Salmo 85 (84), 9-14

 “Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación”

 

Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

9Voy a escuchar lo que dice el Señor:

«Dios anuncia la paz

a su pueblo y a sus amigos

y a los que se convierten de corazón».

 

 

10La salvación está cerca de los que lo temen,

y la gloria habitará en nuestra tierra;

11la misericordia y la fidelidad se encuentran,

la justicia y la paz se besan;

 

 

12la fidelidad brota de la tierra,

y la justicia mira desde el cielo;

13el Señor nos dará la lluvia,

y nuestra tierra dará su fruto.

14La justicia marchará ante él,

sus pasos señalarán el camino.

 

 

El salmo 84 es la oración de los repatriados de Babilonia, que durante los años del destierro habían suspirado por el regreso que ahora Dios les ha concedido. Su plegaria es, ante todo, un canto de acción de gracias.

En los v 1-8, que no aparecen en este domingo, el salmista reconoce el regreso del destierro de Babilonia y en los v 9-14 anuncia en estilo profético, la total restauración de los tiempos mesiánicos en su tierra.

 

En los vv. 9-14, el salmista describe la estancia en la tierra a la vuelta del destierro de Babilonia como un mundo nuevo. Para gozar de ese mundo nuevo, lo primero es estar atentos, «voy a escuchar lo que dice el Señor: Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus amigos y a los que se convierten de corazón». (v.9).

 

Dios volverá a estar presente en medio de su pueblo “La salvación está cerca de los que lo temen y la gloria habitará en nuestra tierra” (v 10). Y con Dios llega la misericordia, la verdad, la justicia y la paz que van a llenar la tierra. Esperan que el Señor les dará la lluvia y la tierra dará su fruto.

 

Nos presenta un Dios, misericordioso, justo, generoso, bondadoso para con su pueblo. Un Dios que primero da ”nos dará la lluvia”.

Tratemos de hacer silencio y leer el salmo pausadamente. “Voy a escuchar lo que dice el Señor”.

 

¿Qué lluvia nos está dando el Señor y que frutos está dando nuestra tierra? Y terminemos repitiendo varias veces, “Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación”.

 

 

 

 

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