EL EMPRESARIO HAMBRIENTO

Érase una vez, un prestigioso hombre de negocios, que valiéndose de su dinero e importándole poco la situación ajena, se disponía a llevar a cabo su siguiente movimiento, que le daría millones: derribar un barrio marginal para construir un hotel. El barrio estaba ocupado por gente que no pagaba alquiler y que no era propietaria de ninguna casa, lo que le hacía pensar que tampoco ellos merecían vivir allí.

Un día, este hombre decidió ir a ver el terreno de esta próxima obra. Mientras iba llegando empezó a llover y cuanto más se acercaba más fuerte llovía. De repente, su coche no respondía a las maniobras que él ejecutaba.    La gente del barrio, viendo la lluvia desde las ventanas de su cobijo, salieron por él. Con ayuda de cadenas y cuerdas llegaron hasta el coche, que estaba anclado entre dos piedras por la corriente del riachuelo, que se había formado por la fuerte lluvia.

Cuando abrieron la puerta para sacar a la persona que estaba en su interior, reconocieron que era el hombre que iba a derribar sus viviendas. La gente, sin pensarlo más, lo acogieron en sus casas hasta que la lluvia y la corriente paró; en lo que transcurrieron dos días.

El empresario fue dándose cuenta, durante este tiempo, de que la gente vivía allí porque no tenía otra opción: los niños se levantaban temprano para coger fruta y demás víveres en el bosque de al lado; hombres y mujeres trabajaban, pero sin un buen sustento para poder salir de allí y poder pagar una vivienda digna para una familia; incluso había familias a cargo de hijos discapacitados que necesitaban mucha ayuda. En definitiva, se dio cuenta de que todos colaboraban para que a nadie de esas viviendas le faltara un trozo de pan todos los días.

Nuestro protagonista se dio cuenta de que esta gente no había elegido la vida que tenían y que sin tener nada le habían ofrecido de todo. Así se dio cuenta de la injusticia que iba a cometer.

Al despedirse, los que lo habían cuidado, aun sabiendo que iban a quedar sin casa, le desearon lo mejor. Esa misma tarde, rompió el contrato que había firmado con la cadena de hoteles y decidió donar el dinero para la comunidad de familias, que aun sabiendo quien era, le dieron todo lo que tenían.

FIN

 

Formación Monitores Amor de Dios 2018

 

 

 

 

 

 

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